Valbuena pierde el rumbo y ‘patea’ la prometida adjudicación del contrato de residuos hacia 2018

No es de extrañar, en absoluto, que el contrato de adjudicación más importante de los que mueve el Cabildo de Tenerife, caducado desde el 31 de diciembre de 2015 después de 30 años en manos de VERTRESA para el tratamiento de los residuos, vuelva a retrasarse hasta 2018 toda vez que Valbuena ha vuelto a pedir prórroga in extremis ante la inoperancia total del servicio desde que este consejero socialista tomara el mando tras las elecciones de mayo de 2015. Eso sí, nada se cuenta del asunto -el único verdaderamente importante de los tratados en la Comisión de Seguimiento del pasado martes- en la patética crónica que el periódico digital del Cabildo ha publicado.

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Pero es probable que el señor Valbuena crea que el gravísimo problema que se nos viene encima (con unos objetivos de reciclaje y de reducción planteados como objetivos realizables en el PTEOR de 2009, y que nos exige la Unión Europea para 2020, absolutamente inalcanzables ya) se puede mitigar con propaganda. En este sentido anunció que piensa montar un número tremendo el 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, no para hablar del problema en el que estamos metidos sino para vender humo, entre otras cosas mediante una página web que presentará ese día donde dice -sin ponerse colorado ni nada- que va a transparentar todos los datos sobre residuos, precisamente todos los que eran transparentes justo hasta que él llegó en http://reste.es/ y que desde entonces no se actualizan. En fin, tremendo pero real como la vida misma.

Pero lo más sorprendente, y absolutamente impresentable después de media legislatura al frente del área de residuos, es el cacao mental que mantiene respecto a la incineración y los objetivos de reciclaje que nos son exigibles en 2020. Y es que para Valbuena el problema es que durante los 12 últimos años no se ha hecho nada en ese Cabildo -en el que ha tenido responsabilidades de gobierno en ese periodo- en residuos y ha tenido que venir él a poner orden (no es coña, casi tal cual lo dijo) y que como ha decidido hacerlo sin incineradora pues es por lo que no llegaremos a los objetivos de 2020 que sí alcanzaríamos, según sus sorprendentes palabras, si quemáramos. Y claro, eso podría sonar hasta bonito y ecológico si tuviera algo que ver con la realidad.

En absoluto, los objetivos de reducción y reciclaje planteados en las directivas  son de obligado cumplimiento sobre el peso de los distintos materiales contenidos en los residuos. Y ni se reduce ni se recicla quemando, afortunadamente nadie ha equiparado, pese a los intentos de distintos lobbies, la incineración con el reciclaje a fecha de hoy. Se reduce generando menos residuos y se recicla separándolos adecuadamente una vez que se generan y entregándolos a las industrias respectivas para que vuelvan a convertirse a productos elaborados en forma de nuevos envases o lo que sea. Así se lo explicamos al señor Valbuena que no pasó de sacudir la cabeza a derecha y a izquierda pero sin argumentar lo más mínimo al respecto.

No aclararon nada pero corren rumores de que se han echado atrás en la creación del Observatorio de Residuos, previsto también en el PTEOR, que presentaron a bombo y platillo en el famoso congreso internacional de residuos del año pasado y que supuestamente se había adjudicado a unos colegas de la Universidad de La Laguna. Y es sintomático que hayan puesto al Servicio a trabajar a toda pastilla para sacar la supuesta ‘web de la transparencia’ (que antes del señor Valbuena se llamaba http://reste.es/) para tener algo que vender el 5 de junio y echar tierra sobre el auténtico problema que es la implementación del PTEOR de 2009, sobre el que no se ha avanzado en nada, y para lo que es clave la adjudicación del servicio y las infraestructuras. Imagínense que Santa Cruz está licitando por 168,8 millones de euros el servicio de recogida de residuos, que incluye la separación de la materia orgánica tal y como contempla el PTEOR, pero nos vamos a encontrar sin planta de compostaje donde llevarla debido al retraso en la licitación a la que está obligado el Cabildo, básicamente porque las introdujo en el Plan que aprobó por unanimidad en un pleno del año 2009.

Eso sí, ya les digo yo que sólo hubo dos intervenciones más o menos críticas con la gestión del señor Valbuena. Una la del portavoz Foro contra la Incineración, en la línea de recriminar que siguieran presentado como éxitos lo que no era sino la muestra de una inoperancia total, básicamente jugando torticeramente con unas cifras que técnicamente nos sitúan a la cola de Europa en materia de reducción y reciclaje de residuos y que no indican mejora alguna por muchas vueltas que intenten darle al tema una y otra vez. La otra fue de un representante del sector primario, que se quejó amargamente de que en todo el periodo Valbuena no se hubiera convocado ni una sola reunión de la Mesa de Fertilización Orgánica, también prevista en el PTEOR y que funcionó con relativa normalidad en etapas anteriores. Que más sorprendente fue la respuesta casi balbucentante del señor Valbuena de que “sí pero que a ver si la convocaban o a ver si unían la Comisión de Seguimiento con la Mesa de Fertilización” (cosas completamente diferentes y justificadas en en PTEOR sin ningún género de dudas) dado que, según él, “se dedicaban a lo mismo”. Vamos, en su línea de que el Plan de Residuos es él y quita y pone a su antojo sin contar con nadie lo que en cada momento considere. Y, por cierto, con una actitud de soberbia realmente sorprendente en gente que va de progre por la vida.

Pero quizás la muestra más lamentable del nivel de degradación al que estamos llegando en esta etapa Valbuena, de ahí probablemente la ausencia ya casi absoluta de voces críticas en la comisión porque hasta los ecologistas representados contratan ya -o pretende contratar- con la administración, es la presencia de miembros que juegan un doble papel ya que por un lado ‘representan’ a colectivos sociales y/o organizaciones ambientalistas y, por otro, a empresas incluso contratadas por el propio Valbuena para hacer estudios sobre cosas que están estudiadas y analizadas desde hace más de una década. Vamos, que no estaba claro en nombre de quién hablaban en cada momento y a cada rato había que estarlo puntualizando. En fin, que “cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”, que parece que no es expresión de El Quijote pero para el caso es lo mismo. De vergüenza.

resi

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