Sobre el ‘pídalo por escrito’ o de cómo Valbuena nos retrotáe al s. XX en transparencia sobre residuos

Todavía recuerdo cuando a título exclusivamente personal, casi como ahora, trataba con el Cabildo de Tenerife por asuntos relacionados con los residuos hace ya casi 20 años, cuando era uno de los pocos chiflados (casi el único porque ni buena parte de los grupos ecologistas han estado nunca en esto sino que se han arrimado sólo cuando han visto la posibilidad de facturar algo, como ha sido el lamentable caso de Ben Magec) que presentaba alegaciones a los proyectos y las cafradas que desde el Cabildo se presentaban en esta materia. Básicamente más vertedero o incineración masiva sin reducción ni reciclaje. Y es que desde el año 84 con el modelo PIRS todo estaba bien. Como se estaba formando una gigantesca montaña de mierda en Arico, lejos de la vista y de la pituitaria del 99,9% de los tinerfeños pues el problema no existía, máxime si tenemos en cuenta los líos que se habían formado en Montaña del Aire o el propio Lazareto en los años precedentes.

Y hay que ver cómo desde el Cabildo me han hecho recordar estos días navideños, que he tenido un poco más de tiempo y probablemente estúpidamente le he vuelto a dedicar una parte a esto, no mucho porque no se crean ustedes que con los Podemos, los ATAN o los Ben Magec esto da par mucho más tampoco; aquellos tiempos donde la información te la daban si lo consideraban oportuno y tenías que ingeniártelas como fuera para presionarlos y obligarlos a que te dieran los papeles porque si no les anulabas la información pública o lo que fuera, que alguna vez se las hice repetir hasta por no poner en el boletín la dirección correcta de dónde se consultaban los proyectos. Todo ello también, iluso de mí, con la esperanza de dar más tiempo para que algún colectivo o partido político ‘alternativo’ se tomara la molestia de presentar alegaciones básicamente enfocadas, como las mías, a mejorar los índices de reciclaje en Tenerife que en ese momento eran cero, cuando media Europa llevaba 30 años esforzándose seriamente en cambiar las cosas. Aquí nada, aquí estaba Arico donde cabía todo y de todo y que viva la madre superiora.

Al final muy raro fue el documento que no conseguí en la época disparatada de Criado, del otro que no recuerdo su nombre pero que le da por los coches de carrera y que a un hermano lo trincaron hace poco metiendo la mano (supuestamente pero las perras no aparecen) en la lata del gofio del Recinto Ferial… Y es que, a excepción de la época de Wladimiro, que no es que fuera experto pero al menos era un tipo con curiosidad por las cosas, yo no recuerdo a ningún consejero con responsabilidad en residuos que tuviera ni el más mínimo interés y desde luego ni la más remota idea de lo que iba la cosa, no digamos nada de este tal Valbuena, que se ha olvidado de para qué levantó la mano en el pleno del Cabildo del PTEOR en el 2009,  o el niño de papá que le precedió que se merece un sueldo de 50 o 60 mil euros según Melchior y Alonso (porque sigue enchufado en el Cabildo tocándose las narices y con las últimas tecnologías gratis a su disposición) pura y exclusivamente por ser hijo de uno de los pesos pesados del PNC, sin más mérito que ese lo mires por donde lo mires, que me dirán ustedes qué podíamos esperar del desarrollo del importante plan de residuos que a trancas y barrancas se consiguió aprobar en el 2009 con personajes de este tipo al frente del cotarro.

Cierto es que me daban los papeles pero me hacían putadas como hacerme pagar las fotocopias y cosas de esas pero en fin, me los daban. Y es verdad que a raíz de  la aprobación del PTEOR en el 2009 algunas cosas fueron cambiando y la transparencia mejoró algo, incluso en internet hasta hace un par de años se actualizaban los datos y tal (con Valbuena y el Molowny se acabó todo eso), más que nada porque la transparencia se suponía, y sin suposiciones porque está escrito y aprobado por la unanimidad del Pleno del Cabildo, era uno de los ejes estratégicos del PTEOR y supuestamente ya a nadie se le iba a hacer pasar por lo del escritito en papel por el registro de entrada para asuntos normales de simples cifras. En fin, un asunto ya casi decimonónico en los tiempos que corren y después del salto digital en el que el Cabildo invierte millones de euros anualmente. Y, sobre todo, cuando nos referimos a asuntos medioambientales donde la transparencia está obligada por normativa comunitaria transpuesta al ordenamiento jurídico español desde hace más de una década.

Y si bien es verdad que cuando, veinte años después de aquellas luchas, desde ‘Personas más Sostenibles’ del Cabildo me invitaban a ir por registro de entrada si quería datos sobre residuos, como toda la vida, les dije -creo que de buena manera- que se fuera al carajo porque ya estoy algo mayor para eso; lo cierto es que este jueves no he podido resistir regresar a mi juventud para sentarme, no ya a la máquina de escribir Olympia sino al portátil conectado a la multifunción, para decirles -como hace dos décadas- a est@s personajes  que tod@s tenemos derecho a conocer lo que se recicla o lo que no  se recicla porque el esfuerzo se nos pide a los ciudadanos (hasta ahora a cambio de nada), además de porque les obliga la Ley y hasta yo diría que el sentido común en los tiempos que corren.

Otra cosa es, ya les digo yo, que me puedan dar el informe técnico (que es lo que por escrito les he pedido fundamentalmente) en el que se basan para afirmar, como hicieron esta semana en rueda de prensa, que la Isla de Tenerife ha alcanzado un 20% de reciclado. Ojalá no se lo hayan inventado y estemos ya en ese 20%, a años luz en todo caso de lo que nos exige la Unión Europea para el 2020 y que no cumpliremos ni de lejos, pero un dato magnífico si tenemos en cuenta que desde que se aprobara el Plan de Residuos en 2009 no se ha implementado ni una sola de las infraestructuras ni medida importante que allí se plantearon para mejorar nuestros índices de reducción y reciclado. Vamos, cuando digo ninguna es ninguna, ni siquiera uno de los más de 300 minipuntos limpios que se planteaban para toda la Isla y que Valbuena ha descartado completamente. Que hasta responsabilidades legales se pudieran desprender de todo este despropósito si tenemos en cuenta que estamos hablando de la planificación en vigor que el Valbuena ha decidido echar el vertedero, como un trasto más, sin encomendarse ni a dios ni al diablo y, más grave todavía, sin pasar por el Pleno del Cabildo para cargarse el trabajo de un montón de gente que estuvimos echando horas de nuestro tiempo, algunos a cambio de nada, para conseguir que Tenerife contara con un PTEOR consensuado y pionero y que estos personajes han decidido enterrar vaya usted a saber por qué. Bueno, algunos datos tengo, pero no es el momento.

jjafonso

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